
La razón seria porque tenía un buen sueldo y en el mundo del arte hace mucho frio.
Un mes y medio después, dos millones de golpes después, nació esta virgen-niño con cabeza de pene.
Aquel profesor creo que aún sueña con el sangrante problema que habría tenido de habérseme escapado el hacha sobre la cabeza de un compañero de áula.
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